Las celebraciones que realizamos nos remiten a la construcción identitaria de las regiones, las tradiciones y los pueblos. Se materializan como parte  de nuestra historia plural como proceso de socialización, y singular desde la experiencia intrínseca de cada individuo. Y es a través de la cultura, el territorio y lo que celebramos lo que nos sitúa en una suerte de alegría reflexiva, que nos ayuda en un proceso que responde a los constantes cambios sociales.

En este sentido la fotografía, desde ese espacio presente que al instante  se vuelve pasado, nos encuentra constantemente con el disfrute y la pérdida, con la lucha y resistencia silenciosa que, a golpe de obturador, intenta cuidar y preservar a través del archivo lo micro y lo macro de la realidad. 

Celebrar nos trae un momento de encuentro, un pasado que se encuentra en el presente y se piensa en el futuro, un lugar permanente de éxtasis que enciende la imaginación y la valida como herramienta de ensoñación, un paréntesis en la rutina que atiende a algo especial, un valioso recordatorio de la experiencia y la alegría de poder vivirla.

Y un momento de celebración es al que llegamos, tras diez años de muchas experiencias compartidas que se recuerdan con esfuerzo, convicción, alegría y nostalgia pero que piensa en un futuro promisorio. Construyamos nuestra fiesta a partir de los ojos de los autores en donde la fotografía y las imágenes nos reúnan en una suerte de ritual compartido en el que podamos trascender sobre nuestras experiencias y reflexiones

RESOLUCIÓN

Estos son los proyectos seleccionados de la convocatoria:

– «Mato Grosso» de Raquel Bravo

«¿Qué tan lejos está un año luz?» de Joel Jiménez

«Fake comunión» de Pascual + Vincent

«(paréntesis)» de Jorge Pérez Higuera-» 

Never Neverland» de Vanessa Roca

«Presencio & the rural kids» de Virginia Villacisla