CONTRATO DE PERMANENCIA

Sandra Mar, Lydia Garvín, Talegos K, Jorge Bonelli, La Balsa DIY, Daniel Núñez, Sofía Alemán 

Cada vez más, siento cómo la distancia de significado entre la pertenencia y la permanencia de los seres vivos con el territorio se está estrechando, cómo se aproxima el discurso de los dos términos y, a su vez, se desdibuja el interés y el fin último de cada concepto. Parece que ya nadie pertenece y todo el mundo permanece; o resiste a una serie de circunstancias vitales que se van sorteando bajo el título de la emergencia: la emergencia sanitaria, la emergencia social o la emergencia ecologista.

Cada vez es más visible que existe un orden social que está despreciando a parte de la población, al igual que cada vez es más visible que la tierra que nos alberga se está quebrando. Esta circunstancia trae consigo una serie de problemáticas que muchas veces se hacen desaparecer trasladándolas del espacio público al espacio privado, como cuando ocurre la problemática de una reivindicación colectiva al comentario en una sobremesa familiar.

En esta relación de usos y significados encontramos a la institución del hogar como una propuesta estructural sobre la que desarrollar y revisar cómo las relaciones de los seres vivos con el espacio que habitamos tiene que tener un discurso que ponga la vida en el centro. Sólo desde esta forma de ocupación podremos destruir estos procesos de invisibilización.

Desde sus inicios, el hogar ha sufrido una escasa atención por parte de las ciencias sociales, a excepción de la antropología, ya que ha tenido hasta el momento un papel fundamental para la vida privada y el ámbito de lo íntimo. Además, la ciencia política o la sociología centraron siempre sus intereses en el análisis de las actividades públicas desarrolladas por los hombres: el hogar es el reino de la mujer y, por tanto, ha sufrido cierto desprecio por parte de los padres fundadores, conservadores o radicales, que no ha sido resuelto hasta la reciente implantación de los estudios de género. Sin embargo, el concepto de hogar es inherentemente polisémico ya que puede ser entendido como un lugar, como un grupo social o un conjunto de relaciones sociales o como una estructura económica doméstica.

Contrato de Permanencia pretende ser un trabajo para repensar en lo estético,  lo discursivo y lo ideológico del concepto hogar. Un proyecto que nace del deseo de reflexionar sobre formas de vida que crean resistencia al sistema, brechas por las que se cuelan nuevas formas de habitar y el interés de resignificar espacios que el patriarcado, de la mano del capitalismo, ha hecho invisibles o inhabitables. Tatuajes, skaters, grafittis, pintura plástica, cerámica, distintas formas de expresión creativa de un grupo de artistas reunidos en un discurso subversivo común. 

Las nuevas formas de permanencia están creando modos de vida alternativos que reflexionan sobre realidades seguras y sostenibles para la vida, acciones que surgen aparentemente de actitudes radicales o revolucionarias, pero que tienen un compromiso mucho mayor con el planeta, no sólo en términos ecologistas, sino también humanos y sociales.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     Leticia Cano

Contrato de Permanencia                                       Sandra Mar, Lydia Garvín, Talegos K, Jorge Bonelli, La Balsa DIY, Daniel Núñez, Sofía Alemán 

Del 12.03.21 al 15.04.21 

Centro 14
C/ Labradores, nº 14. Alicante

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